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miércoles, 20 de abril de 2011

Comunicado Corriente Política Enrique Santos Discépolo

En el día de la fecha, en horas de la madrugada, personas desconocidas arrojaron en forma artera un elemento duro con el que destruyeron la puerta de entrada al domicilio particular del compañero Norberto Galasso. Es hoy un hecho aislado al que no corresponde adjudicarle ninguna acción concertada de grupos de la ultraderecha, en la medida en que ninguna prueba haya de ello. Sin embargo, por haber sido cometido el hecho en forma anónima, sin amenaza previa y contra uno de los pensadores y escritores más públicamente conocido del pensamiento nacional y popular, revela el objetivo de buscar un efecto intimidatorio general a toda la militancia. Si bien es posible que debido a la falta de testigos la investigación policial no arroje resultado concreto, lo cierto es que se impone realizar algunas urgentes precisiones de índole política.
Como todos sabemos, Norberto Galasso ha venido cumpliendo una labor importantísima acompañando la actual etapa histórica de liberación nacional, democrática y popular, que se abrió a partir de la asunción de Néstor Kirchner en mayo de 2003. Mucho más lo ha venido haciendo con la profundización del modelo realizada por la Presidenta Cristina Fernández. Su tarea de fuerte contenido ideológico es incesante y, últimamente, de alta exposición pública. A nadie se le escapa la importancia política de esta tarea cultural y política tiene para la consolidación del proyecto popular, realizada por parte de quien desde hace años es convocado en forma cotidiana por organizaciones políticas, sociales y sindicales de todo el abanico del movimiento nacional.
En este contexto, debe advertirse acerca de la peligrosidad que el clima irresponsable de crispación, que desde la oposición y los multimedios se ha venido insistiendo, provocando un clima de agresividad en donde cualquier hijo de buen vecino se puede creer el hijo del mesías, redentor de los valores del país oligárquico que la política nacional de soberanía y de inclusión social han puesto en crisis. Es que la crispación es, en esencia, el odio de clase reactulizado de la clase dominante ante la creciente mejora social de las clases populares.
Debe entonces quedar muy en claro que la responsabilidad no recae solo en los circunstanciales redentores, sino también en aquellas usinas mediáticas de la mentira y la corrupción de la palabra que llegan al colmo de la hipocresía al acusar de autoritaria a esta etapa histórica que, por el contrario, representa el mayor nivel de democracia y libertad conocidos por los argentinos, lo que incluso es reconocido por la comunidad internacional.
Desde la Corriente Política Enrique Santos Discépolo no buscamos generar una repercusión desmedida ni despertar expresiones de solidaridad que, además, tenemos la certeza de su existencia sincera, sino simplemente dar a conocer el hecho, alertar y prevenir. Muy especialmente en este momento en que están teniendo lugar los importantes juicios contra los represores de la última dictadura cívico militar.
Con el miedo se busca desalentar esa alianza entre una juventud que se suma con pasión a la militancia y la clase trabajadora organizada, que anuncia el mejor futuro posible para el país.
Esto no debe ser desdeñado por parte de la militancia popular, en la antesala de las cruciales elecciones para renovar autoridades políticas que van a conducir el país en los próximos años, porque se trata de prevenir para que no haya ni ingenuos ni distraídos.
Corriente Política Enrique Santos Discépolo, 16 de abril de 2011.

viernes, 14 de enero de 2011

¿A dónde vas, Jorge Altamira?, por Norberto Galasso

Nunca nos hemos tratado, pero nos conocemos y tenemos un punto teórico común: es necesario crear la sociedad solidaria, igualitaria, donde brote y se consolide el  Hombre Nuevo. Eso creo yo y ahí pongo mis modestos esfuerzos: en la liberación nacional y social de una América Latina unida. Vos decís que también luchás por ese objetivo. Entonces, me creo con el derecho a preguntarte: ¿Adónde vas, Altamira? ¿Adónde? ¿A qué conduce tu política?
Disculpame, pero yo no creo que en lo profundo de vos mismo puedas suponer que la interrupción del kirchnerismo en el gobierno va a llevar al  P.O. a la Casa Rosada,  ni tampoco que le va a provocar un gran crecimiento político. 
No. No creo que estés tan al margen del desarrollo de la lucha de clases ni  que, en nombre del marxismo, saques conclusiones que sólo es posible admitir en un adolescente generoso y utópico –de esos que, en pequeño número, te siguen- y que cree que se puede asaltar el cielo así como así,  mañana mismo, con la revolución perfecta, completita, sin contradicción, ni imperfección alguna. No. A los pibes los entiendo – a “tus pibes”- y eso me duele porque así seguramente pensaba el pibe Ferreyra. Porque a los 18  o los 22 años es posible querer salir de las desgracias, del desaliento, de la injusticia, luchando contra todos al mismo tiempo y de una vez, a todo o nada. Lo lamento por los pibes porque ellos ponen el cuerpo y la derecha no anda con vueltas. Pero, a vos no te lo puedo entender. 
Vos viste lo que pasó con el corte de vías el otro día: 20 muchachos rebeldes, en nombre de 60 compañeros tercerizados, provocaron la bronca de miles de usuarios del ferrocarril en  Plaza Constitución y esa bronca fue usada por grupos duhaldistas y macristas, por las barras bravas de Barrionuevo, por los comandos de Ritondo, por las bandas de Duhalde.   No es como dice tu compañero  Ramal que “sería delirante suponer que el P.O. cortaba en Avellaneda y también el  P.O. actuaba”  en  Plaza Constitución. Si algo hay delirante es precisamente lo  de Ramal, porque nadie seriamente ha dicho eso. Lo ocurrido es  que, en los hechos, esos muchachitos idealistas que cortaron las vías quedaron aliados, en un mismo operativo de pinzas que vos no previste pero se dio en los hechos, con las bandas de derecha. Entonces, cuando dicen “el P.O. aliado al duhaldismo” no te enojés: en la teoría no es así; en los hechos, sí. Es decir, en la política concreta, el  macrista Ritondo es aliado tuyo, y también Cecilia   Pando y  Posse y Redrado y Puerta y Barrionuevo y Toma.  Vos y tus compañeros atacan al gobierno porque lo que no ha hecho, por lo que falta; ellos lo quieren voltear por lo que ha hecho y lo que ha hecho es suficiente para que no lo soporten.  Pero  en conjunto vos y ellos creen que es conveniente interrumpir el avance del kirhcnerismo, es decir, la reelección de Cristina. 
Claro, ellos, la derecha, están en lo suyo, no soportan la Ley de Medios, no soportan el recupero de los aportes jubilatorios por el Estado, ni el  Unasur, ni tampoco la Asignación Universal por hijo, ni ponerle coto al FMI. Ellos están molestos  por el protagonismo popular, por “los oscuramente pigmentados” (como decía el conservador Reinaldo  Pastor) y entonces  dicen ahora,  haciéndole ‘el bocho’ a los vecinos más reaccionarios: “Somos xenófobos y ¿qué?: los bolivianos y paraguayos nos ocupan las escuelas y los hospitales”. Pero vos no podes coincidir con eso. Ya sé que no coincidís en la teoría, pero en los hechos, sí. En la teoría vos sabés de la gesta altoperuana contra los realistas y  seguramente sabés del “Moto Méndez” y  “el indio Camargo”y  Juana Azurduy” y tenés afecto por bolivianos y paraguayos (¡Cómo no tenerlo por Solano López, .compañero de lucha contra el mitrismo oligárquico financiado por el Imperio Británico)  pero, sin embargo, vos  tocás en la misma orquesta de los xenófobos. Es en la misma orquesta, mi viejo, aunque no estés orquestado en conspiraciones de café. En los hechos, sí. 
Por eso te repito: ¿Adónde vas, Altamira?.  Porque vos debieras saber, lo sabés, supongo, que en política es fundamental conocer al enemigo principal (manual elemental de todo socialista en serio). Y no podés confundir al gobierno -con todas las asignaturas pendientes que vos quieras-  con la alianza Duhalde, Macri, Pando y todos los que ya conocemos. No. Eso no te lo voy a entender nunca, ni a justificar. 
Por otra parte, vos te formaste en una concepción de la política que otorgaba importancia fundamental, al conocimiento de la  correlación de fuerzas. Hay que preguntarse, en cada momento de la lucha, cuál es la correlación de fuerzas. Esto lo aprendiste, como yo, hace muchos años, en los manualitos del socialismo, es el ABC, el primero inferior, como se decía en nuestros tiempos. Y entonces, ¿cuáles son las opciones en juego?. No me explico  como no entendés las fuerzas en juego y la  opción consiguiente:  la vuelta  al  2001  o a 1942, según algunos, es decir, el retroceso profundo con respecto a los avances del kirchnerismo, con todas las limitaciones en que probablemente vos y yo coincidamos o la prosecución y profundización de lo que se está haciendo desde el gobierno. ¡Y no podés decirme a mí que aprendiste en los textos clásicos que estas son luchas interburguesas y que es lo mismo Cristina en el gobierno que la Pando o Duhalde? No, vos sabés que no podés decirme eso, porque eso te invalidaría para actuar concretamente en las luchas políticas que se están dando hoy y aquí.  
Vos viviste muchas cosas, Altamira,  como las viví yo. ¿O  perdiste la memoria? Y las que no viviste, te informaste por una abundante literatura política.¿Qué hizo la izquierda abstracta , toda la izquierda, desde anarquistas, socialistas, comunistas hasta trotskistas, en el 30?. Todos contra Yrigoyen. Y vino Uriburu, y después él mismo se encargó de torturar y fusilar, incluso a algunos de estos izquierdistas teóricos que habían sido funcionales a esa derecha fascista. ¿Era lo mismo Uriburu que Yrigoyen? Evidentemente, no. ¿Había que hacerse irigoyenista, en ese principio de la decadencia del radicalismo? Tampoco. ¿Correspondía  colocarse al margen de esa lucha porque eran luchas interburguesas? Menos aún. La única política correcta era la que enseñan los clásicos: al lado del yrigoyenismo, con independencia, junto a la clase media que hacía su experiencia de poder y evidenciaba sus limitaciones. Porque no fue por las limitaciones sino por los aciertos que torturaron y asesinaron radicales en 1931 y había que estar ahí, contra la dictadura y al mismo tiempo junto a “la resistencia radical” denunciando al alvearismo entreguista. Claro que después el radicalismo terminó en De la Rúa y todo lo que conocemos, pero eso no significa que hubiese que atacarlo en su mejor momento, cuando tenían a la mayoría popular apoyándolo.
Vos lo sabés bien, porque eso se llama “dialéctica” que en lenguaje de barrio quiere decir: no hay que dejar de enamorar a  una mina de 20 años pensando que dentro de 60 años estará arrugada y desdentada.  O de otra manera: la degradación del menemismo no justifica a quienes estuvieron con Braden y contra Perón, en el 45. 
No puedo creer que no me entiendas, porque entonces sería vano este escrito, inútil totalmente. Y no me digas, tampoco “en esa época, nosotros éramos muy chiquitos y nos hacíamos pipí en la cama”, porque te contestaré como  Jauretche, lo peor es que siguen meando en la cama también ahora. Porque también en el 45 y en el 55 sucedió lo mismo, salvo la posición de  “Frente Obrero” y sus seguidores de la Izquierda Nacional, que salvaron el honor del socialismo revolucionario junto a los trabajadores peronistas. De lo que ocurrió después que cayó Perón, ¿te acordás?, sin duda, ¿Qué vino? ¿El socialismo, acaso? Sí, quizás el  de “Norteamérico” Ghioldi justificando los fusilamientos del 56 porque “la letra con sangre entra”. No eran lo mismo Perón y el  Alte Rojas, lo sabe cualquier laburante sin haber leído jamás a don Carlos ni a Vladimiro Ilich. Lo sabe porque está en la realidad de la lucha de clases, aunque no sepa lo que es la lucha de clases que la mayor parte de la izquierda predica en los fermentarios y talleres de formación con las ventanas cerradas a  lo que ocurre en la calle. 
¿Puede ser que no me entiendas? Y no te confundas, te lo digo otra vez. Yo no te digo que te hagas kirchnerista. Te digo solamente que no se es izquierda cuando se califica a  todos los demás de ser lo mismo, burgueses, echando fuegos de artificio que ilusiona a los adolescentes. Se es izquierda en la acción política concreta y aquí, en América Latina, con años de dependencia y expoliación, cuando aparecen gobiernos con vocación popular-quizás vos digas burgueses disfrazados de populismo-  yo no pido que abandones tu organización y te incorpores, a ellos,  sino que te pongas al lado. No al lado de la derecha y en contra de ese gobierno. Te lo dijo Lenin, Altamira: “golpear juntos, marchar separados”. 
“Junto” con las mayorías populares, aunque las direcciones políticas no sean todo lo que vos quisieras. Y “separados”, es decir, manteniendo la independencia ideológica, política y organizativa, pero jamás serle funcional a la derecha. No, mi viejo. 
Porque entonces vas entrando en un juego en que puede caer sobre vos la responsabilidad de lo que ocurra a militantes que son víctimas de enfrentamientos como los que hemos visto, heridos o  muertos para que en definitiva no se haga la revolución, sino para que la derecha llegue al poder y  persiga a  los pocos que te queden. 
Hace pocos días lo dijo Rafael Correa, con respecto a su intento de darle una salida popular al Ecuador, protestando porque una “izquierda”, a la que llamó “boba”, se complace en atacarlo haciéndolo el juego a la derecha. Lo mismo dice Hugo Chávez respecto a furibundos ex guerrilleros que se le oponen haciéndole el juego a los dueños de la televisión y los grandes grupos económicos de Venezuela.  ¿No bastan acaso las fotos del lanzamiento de la candidatura de Duhalde, con el macrista Ritondo y la procesita Pando, obras maestras del terror?. Son ellos los que acechan, los que quieren volver, quieren otros treinta mil desaparecidos, de los cuales caerán también muchos de los tuyos. Y no podés hacerle el juego. No podés crear condiciones para que los diarios digan “ EL P.O. en Avellaneda y el duhaldismo y el macrismo, en la Plaza Constitución, operaron contra el gobierno y provocaron incidentes”. No, mi viejo, no podés. Sería un error gravísimo y en política, ya lo sabés, un grave error es peor que un crimen. 
Porque en estos países los movimientos nacionales y populares jugaron un papel importante, aunque hayan sido inorgánicos, tumultuosos, “oro y barro”, “abismos y cumbres”, como decía Jauretche, pero en el balance final expresaron avances populares, tanto Yrigoyen como Perón. 
A veces, los periodistas dicen que en la Argentina no hay izquierda real. Y claro, si grupos semejantes al tuyo confundieron a Biolcati con Mao Tse Tung y a  Llambías con Trotsky y se colocaron alrededor de “la mesa de enlace agropecuario” enfrentando al gobierno junto a las señoras “bien” del Barrio Norte y los grandes sojeros. En esa ocasión, vos estuviste mejor que ellos, pero no bien. No apoyaste a los ganaderos, pero dijiste que eran luchas interbuguresas. Pero, entonces, decime, ¿toda la historia argentina son luchas interburguesas que no deben importarle a los trabajadores?.  Yrigoyen derrocado por los conservadores,  Perón enfrentado a Braden y luego derrocado y desterrado, Moreno envenenado y San Martín enfrentado a Rivadavia Y Sarmiento festejando el degüello del  Chacho  Peñaloza,. Una historia de luchas, sangre y muerte . ¡Y si eso no es lucha de clases, ¿las clases dónde  están?  ¿Todos son lo mismo, burguesas y todas los enfrentamientos, bombardeos, fusilamientos, etc, son luchas interburguesas?. Si pensamos eso, mejor será que nos dediquemos a  la pintura abstracta o  a aprender a tocar el violín que con eso no jodemos a nadie. Y esperemos que  algún día, allá lejos, cuando aparezca otro cordobazo, pero con una vanguardia iluminada, ortodoxamente formada en nuestras academias de socialismo revolucionario, volvamos quizás a la política, pero podría ocurrir entonces que los trabajadores ya hayan forjado sus dirigentes, algunos socialdemócratas, otras burocratizados, otros “fierreros” que se yo, pero que no reconozcan a quienes durante toda la historia  argentina no incidieron para nada y sacaron el 1% de los votos por sostener que millones de argentinos imbéciles se peleaban por diferencias “burguesas” y no por el socialismo. 
Sabemos, desde la Izquierda Nacional, que no es fácil ese “golpear juntos” y marchar separados. Inclusive hago autocrítica cuando  Ramos se presentó con candidatura propia  el 11 de marzo del 73 porque sostenía que  era lo mismo Cámpora que los radicales y los candidatos del gobierno militar. Fue un grave error, y ni que hablar del apoyo a Menem, por eso muchos izquierdistas nacionales se colocan a distancia de la historia de Ramos. Pero esta corriente ha sostenido, en general, la única posición correcta, de acompañar a todos los movimientos nacionales de América Latina desde una perspectiva independiente y colocarse claramente frente al enemigo común que, como se sabe,  es el imperialismo y los traidores nativos. 
Desde esa perspectiva coincidimos en la valoración del peronismo con Cooke,  Hernández Arregui, Puigross, Walsh y tantos otros, pero insistiendo que era más correcto jugar por afuera y no intentar forjar la izquierda desde adentro. Pero lo que no dudábamos, en la relación con ellos, fue que los trabajadores estaban haciendo su experiencia y debía acompañárselos y enfrentar al enemigo principal. 
Ahora la polémica sigue con motivo de las posiciones del  P.O. Y te lo repito: ni oposición implacable al movimiento nacional, como la tuya, ni seguidismo. Pero la tuya puede ser más peligrosa. Porque la derecha sabe hoy que pierde en  primera vuelta y va a provocar conflictos durante todo el  2011. Y ustedes no pueden estar ahí, ni cerquita, ¿entendés?. 
Haceme caso, Altamira, pensalo a la noche, en el silencio de la medianoche, pensá  en los pibes que podés arriesgar y hacerlos jugar de modo funcional a la derecha, porque no hay que hacerle asco a poner el cuerpo pero solo cuando  políticamente tiene sentido el peligro que se corre. Mártires porque sí no  benefician a nadie sino que enlutan y suman desgracias a las que ya hemos sufrido.  Pensá en la derecha que acecha, pensá que pasaría si se hunde este gobierno. 
Vos y yo ya estamos más cerca del arpa que de la guitarra  y entonces, seguí el consejo de Julián Centeya: En “el finirla, está la salvada”.  Ahí uno se puede redimir de viejos pecados. Todavía estás a tiempo y entonces, te lo digo de nuevo, no se trata de  hacerte kirchnerista, sino de colocarte críticamente pero acompañando  al pueblo en su experiencia nacional, popular. Y te lo digo en nombre de los Estados Unidos Socialistas de América Latina sobre los que profetizó Trotsky en 1940, por aquello que, como sabés, lo llevó a apoyar las nacionalizaciones petroleras de Lázaro Cárdenas y que en el fondo, era su teoría de la revolución permanente y aquello otro del frente  único antiimperialista que junto con  Lenin presentaron en  1922 a los congresos de la  III Internacional. Frente único antiimperialista  con obreros, muchos obreros, y  también con estudiantes de la pequeña burguesía y otros oprimidos, pero en estrecha vinculación con el nivel de conciencia política de la mayoría, en ese momento histórico  ¿no es cierto que te acordás?. 
Te lo digo yo, que soy, como decía Scalabrini y salvando las distancias, “uno cualquiera  que sabe que es uno cualquiera”. No sea cosa que esta conversación la tengamos que continuar en  el 2012, los dos en cana o en el exilio  y preparate porque, en ese caso,  entonces te lo voy a reprochar todos los días, implacablemente, como esa gota de la canilla que persiste y molesta empecinadamente en la madrugada, te lo voy a repetir una y mil veces haciéndote corresponsable de la desgracia argentina si aquellos que vos sabés volvieran, aprovechando los errores de una izquierda que todavía no se enteró que El Che puteaba desde Guatemala contra “esos mierdas de aviadores” que bombardearon a su propio pueblo aquel trágico 16 de junio de 1955. 
Solo puedo agregarte que hay momentos en la vida de los hombres que lo mejor que pueden ofrecer a su pueblo es una profunda autocrítica y un replanteo de posiciones erróneas. Ahí se juega su profunda adhesión al mundo nuevo que predican y por el cual dicen que están luchando.
Pensalo. Un saludo. (Agencia Paco Urondo)

martes, 1 de junio de 2010

EL BICENTENARIO por Norberto Galasso

El Bicentenario de la Revolución de Mayo encuentra al campo popular, como en aquel entonces, remontando su esperanza hacia un mundo de verdadera justicia y auténtica libertad. Si algo puede parangonar a ambas épocas es la lucha contra el gran poder económico y sus servidores que Mariano Moreno sintetizaba en aquello de que “las fortunas agigantadas en pocos individuos no sólo son perniciosas sino que sirven a la ruina de la sociedad civil...”. Como siempre, la Sociedad Rural y los grandes consorcios nativos y extranjeros, con al apoyo de los poderes mediáticos, intentan interrumpir la marcha de un Gobierno que avanza, especialmente en los últimos meses, hacia la consolidación de una vocación nacional y popular. Y otra vez, al igual que aquellos “chisperos” del año 10, con nuevos Frenchs y Berutis a la cabeza, los trabajadores nucleados en la CGT, el sector de la CTA de Hugo Yasky y los movimientos sociales se constituyen, junto a los sectores populares de la clase media, en columna fundamental de un futuro mejor comenzando a inundar calles y plazas, en una Patria Grande que recorre el camino hacia su reconstrucció n y donde algunos de sus líderes enarbolan, junto a la bandera bolivariana, la del Socialismo del siglo XXI.
La confluencia y articulación de todos los sectores del campo popular resulta fundamental en esta lucha y de allí la necesidad de quebrar la dominación que la nueva oligarquía ejerce todavía sobre gran parte de la clase media. Alcanzar este objetivo encuentra obstáculos, pues si bien esos sectores han mejorado su situación económica respecto a años anteriores al 2003, sobre ellos opera la superestructura ideológica montada por la vieja oligarquía desde hace décadas para someterla a sus designios. La historia mitrista, aggiornnada pero no cuestionada por “los modernos” de la Historia Social y extendida a su vez a los nombres de calles, plazas y monumentos, la economía liberal difundida largamente por los medios de comunicación tradicionales, la acción deletérea de algunos filósofos de moda, estilo Aguinis o Kovadloff, en las complacientes entrevistas de Mariano Grondona en lo político, o de Cristina Mucci en lo literario, apuntalan todavía a los viejos mitos en los cuales los clasemedieros encuentran base para su status. En ello se nutren para tomar distancia de “las clases subalternas”, como las catalogan los universitarios y aún cuando a menudo no tienen ingresos muy superiores, aspiran a una identidad con la clase alta basándose en que son de tez blanca, de cultura enciclopédica (que ignora lo elemental de su país y de su historia) y presumiblemente éticos según una valoración hipócrita que deja manga ancha para evadir impuestos o robarse ceniceros y cucharitas en sus excursiones turísticas.
Sin embargo, en esa tarea de lograr el apoyo de los sectores medios, el Gobierno de Cristina Fernández está haciendo lo suyo, de manera consecuente, a partir del segundo semestre del 2009. En las ultimas semanas ese rumbo se ha manifestado a través de varias medidas: la transferencia a planta permanente de la administración pública del personal contratado que hace mucho tiempo reclamaba por esa estabilidad, la refinanciación de la deudas de las provincias con el Estado Nacional, la concreción de acuerdos económicos con Vietnam y la ratificación de la política por la unión latinoamericana expresada tanto en su participación protagónica en los actos del Bicentenario en Venezuela, como asimismo en la designación de Néstor Kirchner como secretario general del UNASUR, reconocimiento importantísimo por parte de los presidentes de esa organización, que desmorona la montaña de injurias y descalificaciones lanzada por la oposición, y especialmente por Elisa Carrió, contra el ex presidente.
Por otra parte, la dirigencia opositora se encarga de ayudar a desmitificar y muestra su horrenda realidad periódicamente, aunque vanamente intentan disimularla los reportajes sin repreguntas de los Morales Solá, los van der Kooy y los Tenembaun, entre otros. Se destaca, en este sentido, Mauricio Macri quien ha alcanzado la máxima expresión en esto de poner al desnudo las posiciones reaccionarias, anticipando -para el caso de una supuesta presidencia- desalojos, escuchas telefónicas, censura de libros, represión, lo cual ha conducido a su procesamiento. Frente a esta calamidad de someter a juicio al jefe de Gobierno de la Ciudad, Clarín ha sostenido con entusiasmo: “Los jefes de la oposición también creen que (el procesamiento de Macri por el juez Norberto Oyarbide) es una maniobra K” (16/5/2010) y ha publicado las fotos de Eduardo Duhalde, Carrió, Francisco de Narváez y otros políticos que se solidarizan con el inculpado, así como también la “preocupación” de la diputada Silvana Giudici y el diputado Federico Pinedo. La irresponsabilidad- y también la ideología- del jefe de Gobierno, que provoca simpatías en el resto de la oposición de derecha, se puso de manifiesto en estos días cuando después de denunciar que “todo es un ataque ridículo de Kirchner”, “cruzó chistes son sus funcionarios y cuando al final de su discurso le pidieron que cantara, bromeó que sólo lo hace para millones y no para un grupo de chusmas”, según relata el órgano de Héctor Magneto.
Por su parte, el presidente de la Unión Cívica Radical, Ernesto Sanz, le ha enmendado la plana a aquel desprecio del diputado Sanmartino, en los años ’40, respecto al “aluvión zoológico”, al señalar que resulta un gasto inútil la Asignación Universal por Hijo pues los trabajadores son tan bárbaros que utilizan ese subsidio para consumir más droga o para dedicarse a los juegos de azar (Tiempo Argentino, 16/5/2010). De esta manera el radicalismo anticipa la abolición de dicha conquista -en el supuesto de llegar al poder- pues esta opinión coincide plenamente con la propuesta de achicar el gasto público y enfriar la economía que sustentan otros dirigentes. Sanz no se ha enterado que el inmediato efecto de esta política inclusiva fue el aumento de la matrícula escolar en un 25 por ciento o simplemente no le interesa, pero nos alerta que combatirá la droga y el juego aboliendo la AUH. Le agradecemos mucho la sinceridad pues ahora algún clasemediero ya sabrá a que atenerse.
Asimismo, Carlos Reutemann -otro presidenciable, aunque promete no presentarse- es denunciado por haber eliminado archivos, en enero de 1992, para “encubrir” documentación probatoria de la represión bajo la dictadura genocida. (Miradas al Sur, 16/5/2010). Y ese sentido, también al monstruo mediático se le están cayendo los afeites de la “prensa libre”, cuando aparece en las pantallas televisivas el siempre misterioso negocio de la fundación de Papel Prensa, y ante la acusación de la Comisión de Valores de Estados Unidos al grupo financiero Goldman Sachs por fraude y ocultamiento de información en el escándalo de las hipotecas basura. Clarín ha dado la noticia en la columna Claves del 17 de abril último reconociendo que ese banco -con más de 20.000 empleados, que viene operando desde 1869- habría defraudado “a sus clientes al venderles productos, que derivan de hipotecas, sin informarles del riego que corrían y cuando la crisis ya se conocía” (Clarín, 17/4/2010). Pero lo que el pasquín de la Noble se guarda de mencionar es que Goldman Sachs es su socio y tiene el 18 por ciento de las acciones de su capital, lo cual concurre a explicar su beligerancia con los gobiernos de los Kirchner, corresponsables del hundimiento del ALCA en Mar del Plata y luego, de otro ataque al capitalismo financiero con la estatización de los recursos de las AFJP.
Otra información que los medios de comunicación no han podido disimular es la nueva debacle del neoliberalismo, ahora en Grecia, extendiéndose hasta España, Portugal e Italia, que ha provocado la caída del euro, a consecuencia de la política neoliberal, mientras en la Argentina se manifiesta un proceso inverso de recuperación que ha permitido que los efectos de la crisis económica mundial del 2009 fueran controlados mediante medidas anticíclicas sin provocar mayores desgracias sociales.
Este conjunto de hechos debe estar operando sobre los sectores medios debilitando su antikirchnerismo, giro que se empieza a advertir en el mayor número de participantes en las concentraciones populares (o en sucesos insólitos, como la concentración provocada por el programa televisivo 6-7-8), así como en la disminución de la venta de Clarín que puede comprobarse en un simple muestreo de las paradas de diarios.
Recibimos, pues, el Bicentenario con entusiasmo. Nos reencontramos con nuestras raíces populares; nos reconocemos en la manifestación de los pueblos originarios que integra este festejo; bregamos para que la justicia destrabe la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de modo que sean muchas las voces que acompañen este proceso de cambio; y levantamos de nuevo la esperanza con la convicción de que sólo el pueblo -aquel de 1810 y éste del 2010- es el gran protagonista de los avances necesarios para remontar la esperanza hacia una mundo mejor.