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sábado, 25 de septiembre de 2010

El principio republicano de la periodicidad de los mandatos. El nuevo ariete de la Corporación mediática.

Acercamos palabras de Alejandro Migliaro. 
 El espacio se puede recuperar;
el tiempo jamás[1].
Tengo el sabor amargo de una certeza.
Hay un poder que está por encima de
los poderes del Estado, invisible a los ojos.
Hace décadas que existe una subordinación
ante determinados intereses[2].
El principio republicano de la periodicidad de los mandatos.
Que los medios de comunicación a nivel global se encuentran en propiedad del capital financiero transnacional no resulta a esta altura pasible de discusión[3]. Por otra parte la denominada “agenda setting” es decir la agenda temática impuesta al público por los medios de comunicación masivos es incluso reconocida – tal vez en un alarde de demostración de poder – hasta por los propios ejecutivos y escribas de dichos medios[4].  Siendo así entonces es necesario analizar como opera el poder financiero, a través de los medios de comunicación globales, sobre nuestro país.
Magnetto y su entrevista al Financial Times de Inglaterra. 
El día viernes próximo pasado, diecisiete de septiembre de dos mil diez, el Ceo de Clarín otorgó una entrevista al diario inglés nombrado - reconocido por ser el medio por el cual se expresa el sistema financiero global - lo que demuestra una vez más en donde se encuentra el eje de poder que se esconde detrás de este personaje. Ahora bien, a renglón seguido el día veinte del corriente mes, un ignoto que a partir de su afiebrada imaginación ha vinculado a Perón y Eva con el oro del nazismo, Uki Goñi, escribe una columna para The Guardian, otro diario inglés, en el que se manifiesta la recuperación del nivel de aceptación de la Presidenta CFK y el ex Presidente Néstor Kirchner y la preocupación por la creación de una “dinastía”[5]. Oh casualidad, un día antes el hombre de las etimologías II (J. Fontevecchia, el I -claro está- es un tal Mariano Grondona), escribe en su columna dominical sobre el mismo tema, advirtiendo que “el efecto secundario del aumento del precio de las materias primas para países con muchos recursos naturales hace que la bonanza económica potencie el deseo de sus gobernantes a perpetuarse en el gobierno, desnaturalizando el principio democrático de la alternancia en el poder.[6] Quienes conocen sobre operaciones psicológicas enseñan que la persistencia de un tema, junto con la variedad de su presentación, es la cualidad rectora de toda campaña de propaganda. Es lo que se denomina regla de la orquestación y en el manipuleo informativo consiste en la repetición de determinada idea enfatizada y repetida insistentemente desde distintos enfoques[7]. Por otra parte una de las más viejas recetas utilizadas por los servicios de inteligencia para desinformar consiste en colocar una determinada noticia en un medio de comunicación extranjero y esperar tranquilamente a que llegue al propio país merced a la colaboración de periodistas y medios amigos[8]. Por eso es importante advertir por donde viene el nuevo ataque del capitalismo global en contra del movimiento nacional popular y democrático que encabeza hoy CFK. Las razones de ello las hemos considerado en un artículo anterior al que remitimos[9].  
La lectura atenta de los artículos publicados, en la última semana por los diarios ingleses, indica que ante el aumento de la intención de voto y la posibilidad cierta, palpable y real de que Néstor Kirchner suceda a CFK en la primera magistratura, la campaña de desprestigio – ante la potencial falencia de la eficacia de los deseos de muerte expresados durante la última semana por los escribas columnistas del Clarín y la Nazión - se concentrará en falsas controversias de tipo institucional y republicano. Nada nuevo bajo el sol.
El cuestionamiento, que surge prístino de la nueva operación, es aquel de la periodicidad de los mandatos, que constituye uno de los pilares del sistema republicano por lo que habrá que prepararse para oir reiteradamente frases hechas como aquella de Lord Acton que reza: “El poder corrompe. El poder absoluto corrompe absolutamente.” Claro que quienes reciten la frase no se preocuparán por el poder privado - al que nadie elige y cuya concentración monopólica en vastos sectores de la economía mundial impone el hambre a millones de personas y la destrucción del medio ambiente global - sino por el del pueblo, que se expresa libremente en comicios eligiendo a sus representantes. El eje del planteo apuntalará el recurso que, en los manuales de guerra psicológica, se denomina “etiquetas morales”, método que, para desprestigiar a los líderes del campo adversario, consiste en calificarlos de algo que la audiencia odia o teme[10]: dictadores y autoritarios serán los repetidos e infames apelativos para conceptualizar a CFK y Néstor Kirchner. Poco importará el voto popular ya que, como enseñaba el maestro Jauretche, “la mayoría no gobierna, porque esto es una democracia y la democracia solo funciona cuando gobierna la minoría. Cuando gobierna la mayoría es la dictadura[11]. Esta ironía, que resulta tan gráfica, constituye un principio inmanente del establishment, y sino leamos a la única e impresentable cenadora de la Coalición Cívico Libertadora, en el congreso de la nación, quien nos ilustra sobre el punto en el artículo publicado por The Guardian: “El matrimonio gobernante ha usurpado el poder convirtiéndose en una dictadura electoral”. Para estos personeros, del poder financiero internacional, CFK y Néstor Kirchner serán – en una falacia discursiva mayúscula - una sola persona que intenta mantenerse en el poder. Por si no queda claro leamos a J.Fontevecchia: “la angioplastia de Néstor Kirchner puso en evidencia la ventaja política que representa para el ex presidente su sociedad conyugal con Cristina. Como si una cabeza contara con dos cuerpos para vencer los límites que la salud pudiera imponer. O como si una misma persona física dispusiera de dos personas jurídicas para sortear el impedimento constitucional a la continuidad del mismo “cuerpo” en la primera magistratura.”.
Aclaración previa.
Si bien el suscripto respeta, por tratarse del régimen jurídico vigente, el sistema constitucional Argentino - impuesto por el librecambrismo, el capital extranjero y la masonería[12] - no por ello deja de analizarlo y cuestionarlo. A no olvidarse que la Constitución Peronista de 1949 fue derogada por un bando.
La historia de la limitación temporal al poder político.
Entrando al análisis de la cuestión, tanto la limitación temporal de los mandatos como la división del poder político en tres funciones: legislativa, ejecutiva y judicial, fueron postuladas por Montesquieu –otro miembro de la masonería[13]- en su obra “El espíritu de las leyes”. Dicha obra, según nos cuenta Walter Graciano, fue escrita y divulgada en función de los intereses de Inglaterra dado que ese país deseaba extender su imperio y para ello necesitaba debilitar a las monarquías absolutistas existentes en Europa, sobre todo la Francesa, que podían obstaculizar el dominio mundial comercial y financiero de los ingleses[14]. Así como otrora fue funcional al interés británico, hoy estos dos principios son funcionales al interés del capital financiero transnacionalizado que en la actualidad se apoya en la estructura del imperio anglo-americano, en razón de contar estos con la potencia bélica necesaria para doblegar las resistencias nacionales a sus imposiciones: a la mano se encuentra el ejemplo de Saddam Hussein y el petróleo iraquí y el venezolano Hugo Chávez. El debilitamiento del poder político por la limitación temporal se observa en razón de que, por una parte, los gobiernos tienen un plazo de duración - comparativo - relativamente corto, mientras que el poder económico tiene continuidad y perpetuidad en el tiempo según sus propias reglas y lineamientos. Scalabrini Ortiz, elogiando lo hecho por Juan Perón, nos decía en 1957: “En la Constitución de 1949 el hombre argentino entra por primera vez en el régimen de sus instituciones, y en consecuencia la propiedad y el capital que es su secuela inmediata, quedan limitados a la utilidad de su función social. Durante 94 años el poder económico ha ejercido en nuestro país un dominio absoluto y despótico porque es la energía central y permanente en torno a la cual giran las actividades del país. Frente a él el poder político era inerme. Estaba limitado en su acción por las inhibiciones constitucionales y era fugaz en el tiempo. El Presidente de la República duraba seis años en sus funciones. El gerente de un ferrocarril, toda su vida. La propiedad no caduca ni es perentoria. El poder económico no está al alcance del pueblo. Al alcance del pueblo solo está el poder político.”[15] José Pirillo, ex propietario de “La Razón”, ha comentado que el siniestro personaje, que porta el apellido de la encarnación del mal en el comic X-MEN, le explicara con la docencia de un experto y meridiana claridad que “los presidentes duran 6 años y los diarios 100[16] y que en base a ello debían estructurar sus ataques al poder político y la consolidación de sus grupos económicos[17].
¿Y por Europa y EEUU como andamos?
La posibilidad de un gobernante electo de permanecer en su cargo no es algo desconocido en Europa ni EEUU, en tanto resulte designado de manera directa o indirecta por el voto. En España, al tratarse de un sistema parlamentario, no se elige al presidente por sufragio universal, sino que lo hace el Parlamento. Evidentemente entonces no tiene restricciones para la reelección y tampoco en Francia donde existe un sistema presidencialista como el nuestro. De hecho Fraçois Mitterrand mantuvo la presidencia durante catorce años seguidos, prácticamente el mismo tiempo que Felipe González en España[18]. En Alemania tampoco existen restricciones y por otra parte en EEUU Franklin Delano Roosvelt fue electo consecutivamente en cuatro elecciones (1932, 1936,1940 y 1944 año en que falleció) si bien la enmienda 22 lo limita en la actualidad a dos períodos.  
La importancia de la identificación entre el líder y el pueblo.
La identificación constituye un proceso por el cual se construye un puente afectivo entre el líder y su pueblo. Cuando en un momento histórico, de importantes transformaciones, se deben enfrentar batallas, contra un poder corporativo y permanente, no se puede variar la conducción a mitad de camino. O puede hacerse bajo el riesgo real de perder la lucha. En un artículo anterior hemos resaltado la importancia de los liderazgos[19]. Cabe simplemente aquí recordar que, como la historia del mundo demuestra, “muerto el perro se acabo la rabia” aún cuando el pueblo bien organizado pueda dar su batalla ya que como enseñaba el General Perón “solo la organización vence al tiempo”. Sin embargo es allí donde el capital financiero transnacional lleva la ventaja, puesto que se encuentra organizado y unificado sobre principios amorales desde hace más de dos siglos. El reconocido pensador Argentino Ernesto Laclau ha dicho recientemente que “para las democracias latinoamericanas soy partidario de la reelección presidencial indefinida. No en sentido de que vayan a elegirse presidentes de por vida, sino de que estos puedan presentarse a elecciones una y otra vez. Porque cuando la voluntad colectiva de cambio se ha aglutinado alrededor de ciertos significantes, imágenes y nombres, la discontinuidad de ese proceso puede llevar a la reconstrucción del viejo régimen sobre la base de diluir el poder en una serie de comites y corporaciones de distintos tipos”.
Se trata entonces, como se ha visto, en primer lugar de una falacia por cuanto hablamos de distintas personas, electas por el pueblo soberano en elecciones libres y en segundo lugar de una zoncera más, creada por los intereses de la oligarquía británica e inculcada urbi et orbi por los personeros y académicos del establishment de los distintos estados. A ellos deberemos derrotar, en la batalla argumental y cultural, hasta que llegue la victoria del año 2011. 


[1] Napoleón Bonaparte.
[2] Cristina Fernández de Kirchner en su discurso al presentar el informe “Papel Prensa La verdad”.
[3]El periodista belga Michael Cotton relataba, ya en el año 1992, que en 1988 las tres cuartas partes de las acciones de ABC, NBC y CBS (las tres grandes cadenas de TV en EEUU) pertenecían a Bancos, como el Chase Maniatan Bank, el Citibank, el Bank Of America y la Morgan Guaranty Trust. Los grandes grupos financieros controlaban también 34 emisoras de televisión local, 201 sistemas de televisión por cable, 62 emisoras de radio, 20 discográficas, 59 revistas entre ellas Time y Newsweek y conocidos diarios como The New Cork Times, el Washinton Post, el Wall Street Journal y Los Angeles Times, así como 41 sociedades editoariales y varias compañias cinematográficas. El mercado del disco se lo repartían cinco grupos de comunicación, entre ellos la Warner Bros y la CBS, que controlaban en aquel entonces el 65% de ese mercado. Las tres cadenas nacionales se repartían dos tercios de los ingresos publicitarios y si bien existía una rede de televisiones independientes, el 80% de ellas estaban afiliadas a las cadenas nacionales privadas para la difusión de las informaciones(Michael Collon. Ojo con los Media. Pág. 127.) Ya en lo relativo a nuestro país y a la actualidad el ex juez federal Rodríguez Villafañe ha publicado que: Baste señalar, a manera de ejemplo, que a fines del año 1999 el Banco de Inversiones de Estados Unidos Goldman Sachs compró el 18 % de las acciones del Grupo Clarín S. A, grupo este mutimediático de mayor presencia y penetración de opinión en Argentina, propietario en distintas proporciones de gran cantidad de medios de difusión gráficos, radiales y televisivos, (Canal 13 de Buenos Aires y Canal 12 de Córdoba; diarios Clarín, Olé, La Razón, La Voz del Interior y Día a Día de Córdoba)., entre otros emprendimientos gráficos; Radio Mitre -Cadena Mitre, Cadena 100, Cadena Top 40 con radios diversas en el interior del país-; la agencia de noticia Diarios y Noticias -DYN-; el sistema de TV por Multicanal”, Cable “luego fusionado a “Cablevisión”; etc.). También uno de los dueños de “Papel Prensa S.A.” que fabrica uno de los insumos más importantes de los diarios, como es el papel. Por su parte, el Citibank, una de las entidades financieras más poderosa de los Estados Unidos, en 1997, compró el control mayoritario de Telefónica de Argentina. Empresa ésta que era propietaria del paquete accionario de TELEFE, titular de la licencia de Canal 11 de Bs. As. A su vez, TELEFE y su señal llega a todo el país, por diversos canales, en especial, por los ocho canales de aire de propiedad del mismo grupo de Telefónica, entre otros, el Canal 8 de Córdoba. También ha sido dueña en diversas proporciones accionarias de Radio Continental (AM) y FM Hit, de muchos medios gráficos, (revistas Gente, Para Ti, Billiken, La Chacra y Campo Argentino), de emprendimientos audiovisuales y comunicacionales, como Cablevisión TCI. http://www.agenciacta.org.ar/article14850.html
[4] Vease sino el reciente reconocimiento efectuado por el infame Mariano Grondona en su relato sobre su reunión con el CEO de Clarín, Héctor Magnetto. http://www.youtube.com/watch?v=9TRiHrJCbLs en el minuto 4.40
[7] Jean Marie Domenach. La propaganda política, pág 59.
[8] Pascual Serrano. Desinformación. De cómo los medios ocultan el mundo. Pág. 296.
[10] Fernando Frade Merino. La Guerra psicológica. Pág. 116. 
[11] Arturo Jauretche. Manual de zonceras argentinas. Nipo-nazi-fasci-falanjo-peronista.
[12] Raúl Scalabrini Ortiz. Revista Que sucedió en siete días. La Libertad sirvió para encubrir una verdadera esclavitud. Nº 186. Junio de 1958. “Digo que la constitución es una obra de perfidia y de habilidad masónica, y no formulo una afirmación inconsistente. Los cuatro presidentes que más directamente influyeron en su concepción y redacción fueron masones devotos. Se jactaban de no postrarse ante el altar de ningún Dios pero se prosternaban reverentes ante el altar de la masonería, que es uno de los más eficaces instrumentos de la dominación invisible de Gran Bretaña. En la página 252 de las Arengas, edición de La Nación, de 1902, se leen estor párrafos del general Mitre, leídos en octubre de 1868: “Los cuatro presidentes, hermanos, se han encontrado una vez juntos y arrodillados al pie de estos altares: el general Urquiza, que acababa de serlo, el doctor Derqui, que lo era entonces; yo, quien debía ser honorado más tarde con el voto de mis conciudadanos, y el hermano Sarmiento, que va a dirigir bien pronto los destinos de la nación” (Discurso masónico en el banquete dado en honor de los presidentes Mitre y Sarmiento.”
[13] Walter Graziano. Nadie vio Matrix. Pág. 448. Nacido en Francia, vivió varios años en Inglaterra, donde fue un niño mimado de la Royal society, sociedad al estilo del actual Council of foreing relations –Fue asimismo uno de los fundadores de la masonería moderna en Francia y amigo del socio número cuatro de la Gran Logia de Inglaterra (cabeza mundial de esa organización secreta).
[14] Walter Graziano. Nadie vio Matrix. Pág. 448.
[15] Raúl Scalabrini Ortiz. Nº 134. Junio de 1957. Frente al poder económico extranjero, conservemos nuestra fuerza política.
[17] Es menester aclarar que aquello que se repite en ambos comentarios, respecto de los seis años, tiene que ver con el plazo establecido, para el poder ejecutivo, en la Constitución Nacional de 1853. Con la modificación, resultante del pacto de vivos del año 1994, dicho plazo terminó en cuatro años con derecho a una reelección.
[18] Pascual Serrano. Desinformación. De cómo los medios ocultan el mundo. Pág. 160.




viernes, 10 de septiembre de 2010

Las pruebas que vinculan a Magnetto con el interrogador de los Graiver

Compartimos y difundimos nota de tapa del diario Tiempo Argentino. Las pruebas de la infamia son contundentes. Estos son tiempos trascendentales, en el que tienen que caer grandes vacas sagradas. Este tiempo discontinuo... 


Por Cynthia Ottaviano y Juan Alonso

Tiempo Argentino accedió a expedientes secretos del Ejército: la burocracia militar dejó expuesta la trama del despojo a Lidia Papaleo. Basada sobre las conversaciones con los directores de Clarín, La Nación y La Razón, la dictadura diseñaba “los interrogatorios” a los detenidos en los campos de exterminio. Todos los documentos.    

Ya nada será igual, nada, después de la publicación de estos documentos secretos a los que Tiempo Argentino accedió de manera exclusiva. Se trata del epílogo a una intensa labor de este colectivo de trabajo periodístico que durante seis meses investigó el robo a los Graiver de Papel Prensa por parte de los diarios Clarín, La Nación y La Razón, en alianza con la dictadura de Videla y Martínez de Hoz. Ya no quedan dudas sobre el despojo accionario. Tampoco, sobre quiénes son las víctimas y quiénes los beneficiarios en esta dolorosa historia. Pero había, sin embargo, interrogantes sobre el nivel de participación de los accionistas de los tres diarios en los crímenes de lesa humanidad que hoy investiga la justicia. Faltaba algo que uniera al implacable torturador de Lidia Papaleo de Graiver en Puesto Vasco con los impolutos ejecutivos que en la City porteña decidían silenciar las atrocidades del genocidio que se devoró a una generación de argentinos. Faltaba, es cierto.

Hasta hoy.
Los cuatro documentos clave que se publican en estas páginas fueron producidos el 7 de abril de
1977, a las 10:30 y a las 16:30; y el 9 de abril del mismo año, a las 8:40 y a las 20. Habría que remontarse al instante preciso en que un represor, oficial del Ejército Argentino, encabezaba un sumario con la leyenda “Diligencia dejando constancia”, mientras los aullidos de las víctimas flotaban en el espeso aire de un país hundido en la tragedia. Es importante situarse en la época. El terrorismo de Estado ya había desaparecido a 15 mil personas, mandado a prisión a otras 10 mil y asesinado a otras 4 mil, en apenas un año. [1] La justicia había respondido en forma negativa a más de 7 mil habeas corpus. La Junta Militar –la del golpe de 1976, la de Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti– también había declarado caducos los mandatos de la presidenta constitucional de la Nación (Isabel Martínez de Perón), de los gobernadores y vicegobernadores de las provincias; disuelto el Congreso Nacional, las legislaturas provinciales, la Sala de Representantes de Buenos Aires y los consejos municipales de provincias; removido la Corte Suprema, suspendido la discusión política y los partidos políticos, y prohibida las actividades gremiales, profesionales y estudiantiles. [2]
Para entonces, los primeros 25 cuerpos mutilados de opositores a la dictadura ya habían aparecido en las costas uruguayas, dejando la huella inicial sobre los “vuelos de la muerte”, en que a los detenidos se los arrojaba vivos al Río de la Plata desde aviones militares. También se había descubierto un cementerio lacustre en el Lago San Roque de Córdoba. Nada de eso, sin embargo, informaban Clarín, La Nación y La Razón, los diarios oficialistas del terror. Tenían sus razones. No eran, como se quieren presentar ahora, los custodios de la libertad de expresión: eran socios de los verdugos.
Junto a Videla, habían puesto en marcha la primera y única fábrica de papel para diarios de todo el país, la más importante productora de pasta de celulosa de Sudamérica. La que le habían robado, por medio de presiones y humillaciones, a los Graiver. [3] La maniobra quedó registrada en documentos secretos. La burocracia criminal era eficiente.
El primer documento que publica Tiempo Argentino, del 7 de abril de 1977, lleva la firma del “oficial Superior Preventor Oscar Gallino”. El militar estaba a cargo de la “investigación”: un eufemismo para referirse a la sucesión de tormentos que se le practicó a toda la familia Graiver en el circuito Camps. El acta que refrenda revela que, mientras Lidia Papaleo era torturada, Gallino recibía “a los Directores y Asesores letrados de los diarios La Nación, La Razón y Clarín, quienes concurren con motivo de la adquisición del paquete accionario del Grupo ‘Fundador’ de Papel Prensa”.
Gallino era general de brigada. Un represor salvaje. Desde febrero hasta abril de 1976, había desempeñado el cargo de subdirector del centro clandestino de detención El Tolueno (en la fábrica militar de tolueno sintético) de la zona 4 (Campo de Mayo). Entre sus medallas de combate, se contaba la cacería de los militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) que habían intentado copar el Batallón 601 Domingo Viejo Bueno, en Monte Chingolo.
Antes de que Ramón Camps diseñara bajo las órdenes de Videla, el  “Operativo Amigo” –complemento del despojo accionario de Papel Prensa–, que culminó con toda la familia Graiver en la mesa de torturas, mantuvo una reunión en la Casa Rosada con el máximo dictador, los jefes del Estado Mayor, el director de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), el ministro del Interior y el jefe de la Policía Federal. (Los detalles de la designación de Gallino quedaron impresos en la página 18 y 19 del libro de Camps, El poder en las sombras, publicado por RO. CA, en 1983.) 
En ese cónclave de la cúpula del aparato represivo que azotó al país hasta 1983, se decidió –con la anuencia de Videla– que Gallino reunía los requisitos necesarios para convertirse en el “oficial instructor”, es decir, en el interrogador del caso Graiver.
Vale aclarar que los interrogatorios, en aquel tiempo, se hacían a punta de picana. No había abogados defensores, sólo electricidad que recorría el cuerpo de  personas indefensas. La defensa de la familia secuestrada en los campos de exterminio quedó a cargo de un teniente coronel, puesto a dedo por el propio Gallino.
Con ese tan eficaz como implacable jefe de torturadores se reunían, según los documentos que se reproducen por primera vez, “los directores de Clarín, La Nación y La Razón”. Dicho así, con la frialdad del papel sumarial, también se oculta algo. ¿Quiénes integraban el directorio de esos diarios para la fecha en que la que los represores vejaban sexualmente a Lidia Papaleo de Graiver? Tiempo Argentino fue a buscar la respuesta al Boletín Oficial. Allí, para la Historia, quedaron registrados los nombres de los que participaban en las amigables tertulias con Gallino: Héctor Horacio Magnetto, Bartolomé Luis Mitre y Patricio Peralta Ramos. [4]
En el otro documento, el del 9 de abril de 1977, es decir, producido dos días después de la reunión antes mencionada, Gallino volvió a dejar asentado que se reunió con “el secretario de Industria, Raymundo Podestá, los presidentes de los directorios de La Nación, Clarín y La Razón, que son los adquirentes del paquete accionario del ‘Grupo Fundador’ de Papel Prensa, que representa el 26 por ciento del total del paquete accionario”.  ¿Cuál era el objeto de esas reuniones? Gallino lo dice: “Producir sendos informes.” ¿Para qué servían esos “sendos informes”? También Gallino responde a eso. Da escalofríos reproducir su respuesta: “Se preparan los interrogatorios a tomar el once de abril de
1977.” Lo dice el represor, el oficial preventor, el jefe de los torturadores de Puesto Vasco. Magnetto, Mitre y Peralta Ramos se reunían con el represor para “producir sendos informes” sobre Papel Prensa y luego, el militar Gallino elaboraba las preguntas que debían soportar los Graiver en los camastros de tortura.
Otro documento secreto del Ejército Argentino revela cómo Gallino interrogaba a Isidoro Graiver. Le interesaba conocer los detalles del vínculo con su cuñada Lidia Papaleo, la minuta de las transacciones comerciales y, principalmente, obtener la información que necesitaran para destrozar a su grupo económico. Lo mismo ocurrió con Eva Gitnach de Graiver, la mamá de David, a quien sentaron frente al Consejo de Guerra para interrogarla: “¿Participó en la venta de acciones de Papel Prensa?” “Sí”, contestó. “La llevaron a firmar la venta, pero no participó en las reuniones previas en que se decidió dicha venta.
–Preguntado: ¿Actuó en el movimiento pro liberación de Cuba?
–Contestó: No sabe qué es.” [5]
¿Cómo era el proceso? Todo quedó por escrito. Gallino se reunía con Mitre, Magnetto y Peralta Ramos. Con ellos armaban las preguntas. El Consejo de Guerra Especial Estable número 2, del Comando Zona 1 (a cargo del I Cuerpo de Ejército, con asiento en Palermo, y jurisdicción sobre casi toda la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y La Pampa), les “tomaba declaraciones” a los prevenidos, es decir, interrogaba a los secuestrados (los Graiver y sus empleados). Se realizaba una “prevención sumarial”, es decir, un expediente, como resultado del interrogatorio tomado por “el Oficial Superior Preventor” (sí, Gallino). Y ese material, mientras quedaba registrado en el expediente del Ejército Argentino, también era remitido al juzgado que llevara adelante la causa, para blanquearlo –cuando la ocasión se presentara– ante el fuero judicial. En el caso de los Graiver, el operativo de “legalización” lo hizo el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil Número
6, a cargo de Hugo Molteni (Secretaría Número 11, Ana Benaventano). [6] Así de ilegal, así de perverso.
La maquinaria asesina se entrelazaba con la económica. Además de controlar el movimiento, la información y hasta a los vendedores de Papel Prensa, a quienes tenían secuestrados, Gallino tuvo tiempo de abrir una cuenta en el banco para depositar los millones del botín de guerra. No sólo torturaban: además se quedaban con la plata de las víctimas.
Así quedó establecido en una carta que el propio Gallino le envió al entonces presidente del Banco Central de la República Argentina. “Una investigación de carácter reservado, que por orden de las autoridades superiores del Ejército, se encuentra a mi cargo”, [7] empezó explicando. Se refería a la causa Graiver. Y por ese motivo, aseguraba, necesitaba la apertura de una cuenta a su nombre, en la que se depositaran los cheques y se aceptaran los títulos y bonos. Fue el 13 de abril de 1977. Pretendía que los “resultantes de amortización y rentas sean depositados en la cuenta”.
Hasta ese momento, los Graiver estaban desaparecidos. Por eso, Gallino no podía explicar cuál era la investigación a su cargo. Sabía que, en poco tiempo más, la Junta ordenaría los papeles y haría coincidir las fechas y los pedidos con sus delitos.
Por eso, para terminar la carta, Gallino advierte que “una vez promulgada la Ley correspondiente a la investigación señalada se incluirá en la cuenta el número de la misma”. Primero se ejecutaba, y después se hacía encajar una ley a medida del despojo. ¿Esta es la “seguridad jurídica” que esgrimen los diarios oficialistas del terror?
El general de brigada Gallino se depositó $ 2.130.000 en efectivo y, en cheques (entre ellos del Banco Comercial de La Plata), $ 1.042.356,26; un total de $ 3.173.356, 26. Y hay más: les arrebató a los Graiver más dinero en efectivo, por U$S 21.071, 37; títulos y acciones en diferentes empresas. Para el ’77, una hectárea en la región de La Pampa Húmeda –la zona más rica del planeta en materia de ganadería y agricultura– valía en promedio U$S 3300. 
Al día siguiente, el acta secreta de la Junta Militar en el “Item 1, Papel Prensa SA”, devela la estrategia final de la dictadura y los tres diarios: “Evitar que la suma correspondiente a las acciones ingrese al Grupo Graiver o a su sucesión.” [8]
El 12 de abril secuestraron a Rafael Ianover, el último eslabón del grupo. Ya toda la familia estaba en el limbo de las desapariciones y el entramado empresario desarticulado. La Junta Militar sabía que tenía que evitar que el dinero producto de la venta terminara siendo administrado por el juez de la sucesión, abierta tras la misteriosa muerte de David Graiver. ¿Cómo podían lograr que la justicia no interviniera? Determinando un poder superior al judicial: el del secuestro y la interdicción (privación de un derecho civil). Así lo hicieron el 19 de abril. La Junta Militar reconoció, finalmente, tener detenidos a los Graiver y su entorno. Se les aplicó el artículo 2 del acta del 18 de junio de 1976, incisos “a”, “d” y “e”: perdían la ciudadanía y se les prohibía “administrar y disponer de sus bienes, hasta tanto justifiquen la legitimidad de la adquisición de los mismos”. La CO.NA.RE.PA, Comisión Nacional de Responsabilidad Patrimonial, lo haría en su lugar. El delirio del régimen llegó al paroxismo ese día, cuando la imputación fue realizada a dos personas ya fallecidas: David (cabeza del grupo) y Jorge Rubinstein (su mano derecha).
Todo esto parece surrealista. Inexplicable. Pero así ocurrió. La contundencia de los documentos elaborados por la burocracia asesina es inapelable. Se sabía que los represores no tuvieron límites y llegaron a los más bajo de la condición humana.
Pero no descendieron a esos infiernos en soledad.